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Representaciones del "trabajo" durante 2003 en España. La
responsabilidad de generar imágenes.
POR:
Anabel Gutiérrez Otero
Qué mejor manera de empezar este reportaje que
recordando la tesis que Jose Enrique Monterde maneja en
La imagen negada, Representaciones de la clase trabajadora en el
cine: "Mirando atrás, no podemos considerar que el cine tradicional
haya representado en su justa dimensión el mundo del trabajo, delegándolo
en la mayoría de los casos a un segundo plano respecto a la trama
principal de las obras. Cabe figurarse que esto se debe principalmente al
propósito de instrumento de distracción que se le encomienda al cine, cine
como hecho opuesto a un trabajo que ha venido siendo percibido por una
mayoría como aburrido o/e insatisfactorio. No podemos tampoco, dejar de
imaginarnos el mínimo interés que puedan tener las principales fuentes de
financiación del cine tradicional, (grandes empresarios, de cine o otras
actividades) en exhibir los conflictos y contradicciones del mundo
socio-laboral o en hacer reflexionar sobre las condiciones del trabajo,
con la consecuente puesta en cuestión del sistema que esto acarrea. En la
historia del cine las excepciones se han venido situando en un tipo de
cine militante, tanto de ficción como documental, engrosado por los
sectores progresistas del cine europeo y las producciones del tercer
mundo".
Las condiciones laborales de hoy, y por lo tanto las
sociales y culturales, distan bastante de aquellas que se representaban en
el cine clásico. En nuestros días, siguiendo a Sennett, el “capitalismo
flexible” reformula a diario las condiciones laborales en las que vivimos.
Se nos pide agilidad y disponibilidad ante el cambio en una lógica
just in time, con lo que la fuerza de trabajo se ve desviada
continuamente de un lugar a otro, mareada por las necesidades de un
capital impaciente, que “amenaza” con deslocalizarse hacia el tercer mundo
en busca de una manera más fácil de explotar a las personas -con el
incremento de beneficios que esto supone-.
Por otro lado debemos compaginar estas
responsabilidades con aquellas de tipo doméstico y familiar, relegando
nuestro pequeño tiempo de ocio y cultura a actividades incitadas desde el
mismo sistema -consumir para que la rueda siga girando-, o la ayuda que se
le presta de una forma prácticamente impotente a los perdedores del
sistema, y ahí incluyo desde marginados o excluidos (como pobres o una
gran parte de la inmigración ilegal), hasta nuestros ancianos, hijos y
amigos.
En fin, las estrategias políticas y económicas
neoliberales conforman la era del capitalismo ilegible, donde los tipos de
explotación son variados y cada vez más abstractos, con lo que es difícil
encontrar instrumentos para defenderse de dichas estrategias
políticas.
¿Cómo responde el cine documental a este vertiginoso
modelo de vida?. Bien, este artículo trata de echar un vistazo a tres
producciones que ponen en cuestión aspectos vinculados a estas nuevas
condiciones de vida: Tiempo Real, proyecto de María
Ruido, Derivar por los circuitos de la precariedad, del
colectivo Precarias a la deriva, y 200km, de
Discusión14.
Tiempo real: El peso de los sistemas de producción en el
capitalismo tardío Tiempo
real es una obra que pretende recoger un tema candente en
nuestra época: las nuevas condiciones de producción que nos afectan hoy en
día. El proyecto parte en primer lugar de un bagaje político familiar
concreto de la directora, y en segundo lugar del trabajo entorno a los
cambios en el sistema de producción, realizado desde hace tres años junto
a Virginia Villaplana y Montse Romaní.
Considerando una falta de adecuación de la teoría de izquierdas
tradicional para el análisis de estos temas, la perspectiva con la que se
desglosan estos sistemas de producción industrial, cultural y simbólica
parte de la teoría feminista crítica, que amplía substancialmente la
concepción de lo que el término ‘trabajo’ abarca, incluyendo en esta
categoría partes del trabajo no asalariado como el trabajo de cuidados y
reproducción, o la contribución al giro de rueda del mercado que propician
las prácticas de ocio -siendo una de estas por excelencia éstas el
consumo-. Las prácticas políticas de la izquierda tradicional se
consideran, desde esta perspectiva, obsoletas o por lo menos no válidas
para amplias capas del conjunto de la población: la institucionalización
de los sindicatos, por ejemplo, no llega a resolver (incluso favorece) las
contradicciones e inestabilidad de ciertos sectores como el de las
trabajadoras domésticas y familiares, los contratados temporales, los
colectivos de inmigrantes no regularizados...
La construcción del documental se basa en la
conjunción de diversos materiales: en primer lugar hemos de señalar el
grueso de citas teóricas y literarias donde convergen otros muchos
trabajos intrincados . En segundo lugar, entrevistas con grupos de mujeres
que ahondan en nuevas concepciones y prácticas colectivas como es el caso
de Precarias a la Deriva, MAIZ y SURT, y también conversaciones con un
grupo de artistas que explican como afectan las nuevas condiciones de
trabajo y de la precariedad en su ámbito. En tercer lugar, se usa material
de la cineasta belga Chantal Akerman, en concreto de su
largometraje Jeanne Dielman (1976), obra que representa dentro de
la cinematografía el primer intento de visibilizar el complejo trabajo
productivo/reproductivo dentro del orden doméstico, que la mujer había
venido realizando desde tiempos inmemorables, tal y como indica
Marta Selva.
Hablar de Akerman, y en su influencia de Jean Luc
Godard, es una buena manera de introducir la pauta narrativa de
Tiempo real. Como estos autores, Maria Ruido usa códigos de
lenguaje bien alejados de los televisivos, destacando por un lado los
largos planos secuencia que podrían considerarse fácilmente acortados o
suprimidos por la economía productiva del cine en general, que necesita de
la acción para que la narración avance. De otro lado, queda bien patente
la complejidad de los temas que se analizan huyendo de la banalización que
la televisión actual hace entorno a construir causas y consecuencias
directas de los sucesos, en un acto de simplicidad constante. La
ficcionalización de situaciones como el uso de citas literarias y de
fragmentos de una película de ficción, hace al espectador percibir un tono
de observación y distanciamiento alejado de aquel que María manejaba en la
memoria interior.
En fin, Maria Ruido nos pretende hablar de un tema
hartamente complejo que nos afecta a tod@s, en mayor o menor medida,
entrelazando -vuelvo a reiterar- otros trabajos, convirtiéndose también el
documental en un homenaje a dichas labores teóricas y literarias.
Actualmente, el espectador puede visionar este material (que también
incluye archivo de texto y conversaciones) en la biblioteca del Museu
d’Art Contemporani de Barcelona.
Derivar por los circuitos de la precariedad: A la búsqueda de
puntos comunes desde los que generar nuevas prácticas políticas.
En
este punto vamos a dar unas pinceladas sobre el trabajo visual que han
realizado el colectivo de Precarias a la Deriva sobre temas estrechamente
relacionados con los que tiempo real maneja.
Precarias a la Deriva, colectivo vinculado a la casa okupada de
mujeres La escalera Karakola (Madrid), toman la idea de la deriva para
establecer una cartografía de las condiciones precarias del trabajo en
femenino. El proyecto nace con la llamada a la huelga que los sindicatos
convocaron para el día 20 de junio del 2002 contra la reforma del
desempleo aprobada por decreto ley. Conscientes de que esta huelga
moviliza principalmente a el sector más “estable” y tradicional de los
trabajador@s, las precarias recorren los circuitos de la precariedad
femenina a los que la huelga no llega por cuestiones diversas mediante un
piquete-encuesta, he aquí las trabajadoras domésticas, cuidadoras,
autónomas, asistentas sociales...
El
objetivo de llevar la cámara consigo mismas es producir un material
audiovisual que sirva para un debate que pueda abrir el proceso a nuevas
mujeres y darle una nueva proyección. Tal y como hemos recordado
anteriormente, la división y de fragmentación del colectivo de
trabajador@s derivado de una estrategia neoliberal, hace difícil encontrar
puntos de precariedad e identidades comunes desde las que luchar, por eso
es de gran importancia para el colectivo no tomar la precariedad desde el
victimismo, sino desde un punto de vista de la investigación política y
desde la generación de prácticas políticas novedosas, ajustadas a la nueva
situación en la que las reglas de mercado laboral nos sumerge.
El
tratamiento mediante bloques como “movilidad y fronteras”, “cuerpos
relaciones y saberes” o “renta y tiempo”, se basa en pequeños viajes por
los distintos territorios de la precariedad, en los que se encuesta a
estos sectores femeninos y precarios de una o otra forma, que nos explican
de primera mano sus inseguridades, su relación con la realización personal
y el reconocimiento laboral, su posicionamiento ante el trabajo según su
condición, la disonancia entre aquello estudiado y el trabajo que
desempeñan, la capacidad de flexibilidad (que casi siempre afecta en
negativo), la promoción, el peso que el Estado descarga en la familia como
proveedor de bienestar...todo esto para encontrar puntos comunes en aras
de diseñar nuevas pautas de acción concordantes con las nuevas formas de
trabajo precario. Precarias a la deriva
es un proyecto abierto al el que el lector o lectora puede dirigirse en la
página web: http://www.sindominio.net/karakola/precarias.htm
200km: la visibilización de los perdedores del sistema
neoliberal El último de los documentales que ponemos sobre la
mesa es 200km, que cubre una respuesta derivada de los efectos que
tuvo una de las políticas neoliberales implantada en nuestro país como es
la privatización de una empresa pública. Elisa Martínez,
una de las 14 realizadoras de 200km nos explica que el
proyecto surge cuando Giorgina Cisquella y Pere
Joan Ventura, realizadores de El Efecto Iguazú, se ponen
en contacto con Discusión 14 para informarles que los trabajadores de
Sintel realizaran un marcha por las seis carreteras nacionales españolas
en señal de protesta por el incumplimiento de los acuerdos firmados en
2001, detonante para el levantamiento del Campamento de la Esperanza. El
documental se impone como única manera de cubrir el evento de la marcha,
que al modo de ver de Discusión 14, no puede ser ignorado por la opinión
pública.
200 km es un claro y loable ejercicio de
contra información en nuestros días: la lucha de los trabajadores de
Sintel, hubiera quedado en el olvido sin esta segunda parte de El
efecto Iguazú. Como se muestra claramente en el documental, una de las
mayores preocupaciones del colectivo es su representación en los medios de
comunicación, conscientes de que, hoy en día, "para ser" hay que "estar en
la televisión".
Más allá de lo noticioso, el documental narra los
pasos de estos trabajadores mediante una cámara testigo y cómplice, que
los acompaña en escenas cotidianas vividas en los ocho días de marcha
(comidas, bromas, la solidaridad recibida de los habitantes de los pueblos
en los que se detienen) y en las muestras de fatiga tanto física como
moral: ecos de depresiones, intentos de suicidio, problemas familiares y
la utilidad o no de seguir manifestándose.
Sorprende el gran número de realizadores que debieron
entenderse para realizar el documental. Por otro lado, sin este número de
propulsores no se hubieran podido recoger todas las marchas simultaneas
que se dieron. No es fácil imaginarse el esfuerzo montaje que supuso el
documental, teniendo 180 horas de material, un mes y medio de tiempo, y
tantos puntos de vista como realizadores trabajando.
Para finalizar, destacar el hecho de que 200km
documenta una de las mayores luchas obreras producidas desde los años 70,
de la que se desprende la paradoja de que si no fuera por el documental,
la historia de esta marcha quedaría recogida en los medios de comunicación
únicamente por el incidente que constituyó la agresión por parte de un
trabajador al líder del sindicato de C.C.O.O., quedando invisibilizado en
la memoria colectiva todo el esfuerzo que representó la marcha. Con esto,
solo nos queda desearle mucha suerte a 200km en el festival de Ankara
(Ankara International Film Festival), para el que ha sido seleccionado.
Los obstáculos para difundir estos materiales Para cerrar este
reportaje, cabría hacer una reflexión sobre la distribución de este tipo
de documentales. Si la distribución de films de no-ficción en el marco
español es todo un reto, imaginémonos la dificultad de difundir temáticas
que ponen el dedo en el ojo del sistema, con el peso añadido que supone en
muchos casos la no sumisión al formato tradicional televisivo que muestran
algunos de estos trabajos: ¿demasiado largo? ¿demasiado complejo?
¿demasiado experimental?. Hoy por hoy parece difícil entrar en competencia
con los productos televisivos comerciales: Desde aquí gritamos casi
utópicamente a los programadores a no subestimar las preferencias de los
espectadores, e incitamos a trabajar en la apertura de otras vías de
difusión de estos materiales, como la televisiones locales o Internet.
Estas son nuestras nuevas batallas en la responsabilidad de generar
imágenes y discursos que difieran de la esclavitud inconsciente que
consigue la actual y adormecedora oferta televisiva general.
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María Ruido


Dos de las integrantes del colectivo Precarias a la
deriva

La
marcha de los trabajadores de Sintel recogida en 200km de Discusión 14
MÁS
INFORMACIÓN:
-
Monterde, J.E. (1997) La imagen negada: Representaciones de la clase
trabajadora en el cine. - Sennet, R. (1999). La corrosión del
carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo
capitalismo. - Página
oficial de 200 km
- Página de Precarias a la deriva
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