inicio - videoteca - magazine - tercer ojo - servicios - espacio doc
ASOCIACIÓN DE CINE Y VÍDEO DOCUMENTAL
CONTACTO
 recursos MAGAZINE *
festivales
mercados
productoras
distribuidoras
televisiones
ayudas
formación
asociaciones
instituciones
film commission
documentación
filmotecas
enlaces

 Portada
 Festivales
 Festivales 2
 Entrevista
 Reportaje
 A fondo
 Biblioteca
 Notas urgentes
 Opinión
 Hemeroteca
 

 

   [ BIBLIOTECA ]

 

cc

Título: El documental. Entrevista en exclusiva con quince maestros del documental 
Autor: David A. Goldsmith
ISBN: 84-494-2820-3
Editorial: Losada Océano
Páginas: 184

TEXTO: DEMIAN MORASSI

Con una edición de tapas duras, en suave papel y con fotos a color, nos encontramos ante un objeto, por lo pronto, caro. David A. Goldsmith es quien se ha encargado de recorrer el mundo para rellenar la parte de texto.

El libro consta de quince entrevistas, cada una hecha en uno o dos días, a quince directores de distintas escenas de este audiovisual sin escenografía. Documentalistas en su mayoría en activo que, por lo cercano de sus trabajos, aún no han sido encuadrados en rígidos marcos y colgados en las paredes de las teorías del cine. Quizás nunca lleguen a serlo, pero Goldsmith decidió ponerles el subrayado de “maestros”, quizás agradecido por haberle concedido una entrevista o quizás porque para él lo sean. Nosotros no lo sabemos:  la mayoría son desconocidos e inaccesibles desde España o Latinoamérica. No obstante, el carácter general de las entrevistas, nos permite entender las distintas visiones de éstos hombres (a través de lentes, LCDs o con cameraman que mire por ellos) y las distintas formas de encarar la profesión, desde lo técnico a lo artístico, desde la preproducción hasta la proyección.

En una punta tenemos al indio (Patwardhan) o al camerunés (Teno), que nunca pudieron proyectar sus películas en las teles de sus países; y en otra tenemos al documentalista de la serie Planeta Azul (Fothergill) o al estadounidense (Burns), que están muy tranquilos sabiendo que lo que filmen será visto desde sus sofás por miles de ciudadanos alrededor del mundo. En un hemisferio tenemos al danés (Leth), quien se siente artista; y en el otro, a un chileno (Guzmán), que es un historiador audiovisual. En el medio, con la pelota en movimiento, los otros jugadores.

Como buen documentalista clásico, el reportero ha evitado incluir sus preguntas en el texto que nos presenta y, si bien todas las entrevistas tienen un comienzo similar - cómo entraron en el cine y cómo fueron construyendo su estilo y su técnica-, al pasar las páginas, cada una va dirigiéndose a lugares distintos. Así el libro nos dibuja un mapa de puntos de interés sumamente diferenciados en cada caso, acercándonos, quizás, a conocer el mundo de cada documentalista, pero sin llegar a lugares demasiado profundos (a sus Guayanas o a sus Siberias) que nos hagan concluir  que el calificativo de “maestros” ha sido merecido en todos los casos.

La mayoría de los textos transitan alrededor de la carrera profesional de los entrevistados y anécdotas de sus producciones, pero me pareció más apropiado, para entender el contenido y a los personajes, recoger una serie de citas que proyecten la voz de su experiencia:

Paul Watson (Gran Bretaña)
Los documentalistas existen porque la gente es curiosa por naturaleza. Caminas por una calle y las cortinas están abiertas de par en par, y observas. Se oye un “ding dong” en la puerta de al lado y escuchas
.

Jean-Marie Teno (Camerún)
Cuando empiezo una película, siempre trato de decir: “Aquí me tienen, me llamo Jean-Marie Teno y vengo de... Les voy a explicar esta historia desde mi punto de vista” (...) La objetividad parece ser propiedad exclusiva de quienes tienen el poder; sus opiniones son siempre “objetivas”, mientras que las de quienes se oponen a ellos se tachan siempre de “subjetivas”.

Patricio Guzmán, director de La batalla de Chile y El caso Pinochet (Chile):
Poseo un metabolismo inseguro y desde la infancia he tenido la sensación de no saber con certeza si estoy obrando bien o mal. Personalmente me cuesta mantener el poder que me otorga mi oficio de documentalista, porque considero el poder como uno de los grandes peligros que acechan en la vida. Y tengo que reconocer mi incapacidad para hacer frente al poder.

Barbara Kopple, directora de Wild Man Blues (EEUU):
Creo que en mis películas hago que toda la gente me ponga a prueba. Así, (...) habíamos prometido a los piquetes que estaríamos con ellos una mañana en concreto. Para llegar allí tuvimos que conducir por una sinuosa carretera de montaña que no tenía barreras de protección y nuestro coche se salió de la calzada (...) anduvimos los tres kilómetros que nos separaban de los piquetes. La gente se dio cuenta que nos importaba su situación (...) Creo que los participantes de un documental quieren saber ante quién se abren, por lo que tiene que haber confianza mutua.

Wu Wenguang (China):
Cuando tratas con personas reales y con sus experiencias vitales, es casi inevitable que tarde o temprano surjan cuestiones referentes a la intimidad. Mi modo de abordar este asunto es dejar de filmar cuando alguien me lo pide. Y si considero que el contenido podría causar problemas a terceras personas, elimino esa parte en el montaje. Desgraciadamente, en ocasiones las reacciones indeseadas no surgen hasta la proyección del film.

Hans-Dieter Grabe (Alemania):
La filmación de heridas en primer plano no era algo habitual entonces, pero teníamos que mostrar la destrucción del cuerpo humano detalladamente y con precisión. Se lo debíamos a aquella gente destrozada. Ofrecían sus cuerpos a nuestra cámara y nosotros creíamos que se trataba de un modo de contribuir a acelerar el final de la guerra [de Vietnam].
Como tantos otros que habían pasado por campos de concentración nazi, Mendel esperaba que su participación en la película contribuyera a evitar que tales atrocidades pudieran volver a cometerse.

Bonnie Sherr Klein (Canadá):
Ya desde los momentos posteriores a mi embolia, mis amigos y colegas me venían diciendo: “Algún día harás una película sobre esto”. Me sentía indignada ante aquella idea aparentemente tan voyeurista. Con el paso del tiempo comprendí que la gente siente una curiosidad más que morbosa por las historias de supervivientes.

Jorgen Leth, co-director de Las cinco condiciones (Dinamarca):
No tengo reparo en filmar las partes más obscenas de un ritual vuduista, pero siempre lo hago dentro de un marco estético concebido previamente. Filme unos cuantos cadáveres de personas asesinadas durante la noche en Haïti, Uden titel. Allí di con la clave para filmar todas esas escenas. Chantel Regnault, una fotógrafa francesa conocida mía que trabajaba de forma muy respetuosa, me proporcionó entonces la solución, que consistió en filmarla a ella fotografiando a los cadáveres.

Molly Dineen (Gran Bretaña):
¿Por qué no utilizo un operador de cámara? Porque no podría soportar la frustración de tener que tratar de explicar lo que quiero (...) Pero el no disponer de un microfonista me lleva a ser una cineasta tremendamente indisciplinada.

Alaistar Fothergill, documentalista de naturaleza (Gran Bretaña):
Los documentales de naturaleza se cuentan entre los pocos que se siguen rodando en formato cinematográfico. (...) En primer lugar están las cámaras de cine, unos aparatos robustos que, a diferencia de las videocámaras soportan bien la humedad y el frío; en segundo lugar están las cámaras de alta velocidad. En muchos casos, fotografiar la naturaleza implica ralentizar la acción y, si bien el vídeo está empezando a proporcionar efectos de cámara lenta aceptables, aún no está a la altura del cine. (...) el vídeo funciona mejor bajo el agua.
Obviamente hay que esforzarse por resolver algunas de las cuestiones éticas, una de las cuales pasa por explicar siempre la verdad acerca del medio ambiente. (...) Luego está el antropomorfismo, nuestra tendencia a tratar a los animales de un modo antropomórfico. Otro tema delicado es cómo llevar las escenas de depredación y sexo a los salones de los espectadores; al fin y al cabo, somos huéspedes en sus hogares.

Errol Morris, director de The Thin Blue Line (EEUU):
Uno de los elementos conflictivos de Gates of Heaven fue el hecho de que todo el mundo mirara a la cámara (...) Uno de los elementos básicos de la comunicación es el contacto visual (...) El modo en que nos miramos unos a otros y en que establecemos e interrumpimos el contacto visual es una cuestión fundamental. Se trata de algo que tiene un enorme contenido. Pero todo esto se pierde al filmar una entrevista al estilo del cinéma vérité.

Anne Regitze Wivel (Dinamarca):
.... Le expliqué que lo veía como alguien melancólico (...) Me he dado cuenta de que si le digo a la persona como las veo, estas suelen decirme “¡Tienes razón! ¡Tienes razón!”. Y a partir de ese momento actúan de un modo “convenientemente” melancólico.
Nunca me aprovecho de mi condición de mujer, nunca coqueteo ni hago nada por el estilo para sacar partido de alguien. En su lugar, dejo que la gente sepa que sufro de timidez. Mucha gente se muestra comprensiva con este problema y en ocasiones acaba haciéndose amiga mía.

Ken Burns (EEUU):
No pagamos a los entrevistados por la sencilla razón de que no tenemos intención alguna de comprar su testimonio. La única excepción es la de algunos indigentes a quienes proporcionamos un modesto estipendio diario.

John Willis (Gran Bretaña):
No puedo pensar en muchos casos en los que haya pagado a los entrevistados, en ocasiones, si alguien tenía que pedir un día libre en su trabajo, le compensaba invitándole a comer o corriendo con algunos de sus gastos.
Algunas de las cuestiones éticas fundamentales hacen referencia a la relación que estableces con los participantes del film. ¿Qué derechos tienen a la hora de cambiar de opinión una vez iniciado el rodaje? ¿De qué responsabilidades tienes que hacerte cargo cuando ha concluido? Te han dejado entrar en su mundo y han estado expuestos a la mirada de millones de espectadores, algo que puede acarrearles un tremendo impacto personal.

Anand Patwardhan, director de Jang aur Anam (India):
A pesar de que no tengo pelos en la lengua, los riesgos que asumo son mucho más pequeños que los de muchas de las personas a las que he filmado. Estoy protegido por mi clase y mi casta, y por el hecho de que la gente me conoce y me apoya. Así que tengo la responsabilidad de usar mi posición privilegiada para hablar contra el fundamentalismo. Si un musulmán hiciera esto estaría acabado. Tampoco una persona de la clase obrera podría hacer lo que yo hago.
La realización de estas películas se prolonga durante varios años: Nunca doy por terminada una película hasta no haber hallado un aspecto verdaderamente crucial de la historia que cuenta.


| Suscríbete |   | Colabora |  | Staff |  | Publicidad |  | Aviso legal |  
 
  © 2005 tercer ojo - todos los derechos reservados.